Los motores de los vehículos están compuestos por una serie de piezas, que en conjunto y sincronizadas, hacen que el vehículo funcione correctamente.
Yo también tengo un motor y las piezas del mismo están compuestas por los integrantes de mi familia. Si alguna pieza fallara, mi motor o mi vida no funcionaría correctamente. Pero por suerte, hasta el momento ninguna pieza falló. Al referirme a este tema, es porque en un momento de mi vida, ninguna pieza funcionaba bien, la única que funcionaba era yo, y no correctamente, pero lo suficiente, como para poner en funcionamiento el mecanismo de mi vida. Creo que para esto conté con la ayuda incondicional de Dios, quien me ayudo a criar a mis queridos hijos de la mejor manera posible.
Luego las piezas del motor de mi vida las fui encontrando y totalmente sanas, como para hacer un motor nuevo.
Esas piezas tienen nombre, al igual que lo tienen las del motor de cualquier vehículo: mis padres, mis hijos, mis hermanos, pero los más importantes para el mejor funcionamiento de mi motor, fueron mis nietos, MARTÍN, MARÍA DEL PILAR y JUAN MANUEL.
Sin todo esto que arriba menciono, mi vida no hubiera sido posible. Por ese motivo debo estar agradecida, ya que en muchas ocasiones no quería llevar a término mi vida.
También debo agradecerle a mi querido Pablo, quien le dio otro sentido a mi vida.
miércoles, abril 26, 2006
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