Fue un año bastante agitado en muchos sentidos. Pero fue un buen año. Estoy muy feliz con Pablo, la convivencia nos hace muy bien a ambos, y cada vez nos necesitamos más mutuamente. Por supuesto que como toda pareja, tenemos algunos desencuentros, pero jamás nada que no se soluciones en forma rápida. Lo que más me gusta, es trabajar a la par de él, es decir, poder ayudarlo en lo que está a mi alcance y de esa manera abreviarle muchas cosas. Me encanta cuando lo escucho dar sus clases porque a la vez aprendo cosas interesantes. También es lindo, cuando estoy presente, hacer de muy buena anfitriona.
Entre las cosas buenas que puedo contar, es que mi hija mayor con su marido y mis nietos, se vienen a vivir a Capital, cosa que me tiene muy alegre. Entonces, de mis cinco hijos voy a tener a cuatro viviendo en el mismo lugar que yo. Lamentablemente la segunda de mis hijas, María Dolores, vive en Barcelona, demasiado lejos y muy costoso para ir a verla por el momento. Pero no perdemos, con mi petit Paul, las esperanzas de viajar.
En junio de corriente mi papá cumplió 90 años y gracias a Dios nos pudimos reunir para agasajarlo con una hermosa fiesta. Realmente fue el encuentro del año. Mis hermanos con sus familias (que no son chicas) y por supuesto mis hijos, mi Paul y yo. De mamá puedo decir que está muy bien y que el 31 de diciembre cumple años, y se lo festejaremos a ella también.
Mis dos hijos menores, este año han logrado renunciar a los trabajos transitorios que tenían, y acceder cada uno a lo que les gusta y para lo que estudiaron. Martín, (Tripulante de Cabina), está trabajando en una importante Empresa de Turismo, y Augusto, (Chef) en un importante Restaurante en Puerto Madero. Charly, sigue con su arte y sus excepcionales trabajos en madera, y ya es muy conocido en varios lugares, hizo dos exposiciones en la Rural de Palermo.
Otra de las cosas lindas, fue haber conocido a la mamá de Paul, quien se quedó muy contenta conmigo, ya que pensamos igual en infinidad de cosas. En pocas palabras, nos entendemos muy bien y nos llamamos y vemos en forma regular. También el hijo de Paul es una persona a la que quiero mucho y somos muy compinches. Viene seguido a vernos y nos quedamos largas horas hablando. También lo veo mucho más unido a su papá y se hizo amigo de mis hijos. Ahora está esperando conocer a mi hija y familia.
En fin, pasé cosas desagradables como cualquiera, pero fueron muchas más las agradables y eso lo compensa todo.
Espero de corazón que el año entrante sea bueno para todos. Siempre se espera que sea mejor que el anterior. Ojalá se cumpla este deseo para todos los seres que quiero.
sábado, octubre 21, 2006
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